DRAGONES
Durante la regencia de Espartero, época en la que pintó el primer cuadro, que representa la trágica explosión de una locomotora, su autor, Genaro Pérez Villaamil (1807-1854), residía en el extranjero. El accidente no pudo ocurrir en España, adonde aún no habían llegado estos resollantes dragones mecánicos, emisarios del futuro (habría que esperar a 1848 para que se inaugurase la primera línea férrea en territorio español, excepción hecha de la isla de Cuba). Debió de suceder en Francia, Bélgica o los Países Bajos, por donde estuvo el pintor aquellos años y que empezaron mucho antes que España a construir sus primeras líneas ferroviarias.
Se pone de manifiesto en la imagen —en el cielo nocturno ensangrentado por la explosión, en la mutilada carcasa de hierro, en la insignificancia de las figuras humanas que asisten al drama, e incluso en el vigor enérgico, pura explosión también, de la pincelada— el miedo que debía de producir este nuevo invento. El monstruo era imprevisible: en cualquier momento podía, como un dragón despótico, exigir un tributo de sangre.
En cambio, nueve años después, el ferrocarril, ya implantado en España, forma parte del paisaje. La línea Langreo-Gijón, inaugurada en 1852, fue la cuarta que se puso en funcionamiento en España, y se dedicaba, además de a llevar pasajeros, a transportar el carbón desde las minas de Langre o hasta el puerto de Gijón. El dragón ha sido domesticado: surca el valle engalanado de escarapelas, escribiendo en el aire, con el humo de sus tres chimeneas, un mensaje de progreso y prosperidad. No es ya un monstruo amenazante, sino el dócil corcel que nos lleva velozmente hacia el futuro. Unos cuantos guardias con tricornio vigilan el tránsito del dragón benéfico; más lejos, a un lado y otro de la vía férrea, pero siempre a una respetuosa distancia, la multitud asiste maravillada al espectáculo.
Genaro Pérez Villaamil (1807-1854).
1. Explosión de una locomotora. Ca. 1843. Óleo sobre lienzo. 31,5 x 39,5 cm. Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.
2. Inauguración del ferrocarril en Langreo. 1852. Óleo sobre lienzo. Ministerio de Fomento.


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